
Desde Ambolo
| Aperture: | f/7.1 |
|---|---|
| Focal Length: | 8.8mm |
| ISO: | 100 |
| Shutter: | 1/239 sec |
| Camera: | FinePix A920 |
Ambolo era una cala naturista. Era un lugar tranquilo y limpio hasta que algunos pescadores aficionadillos, juerguistas, indeseables y otras gentes de mal vivir comenzaron a cambiar su fisionomía: en vez de guijarros y piedra molida hay decenas de latas de bebidas, botellas de ron vacías, papel de plata del bocata de jamón y del de tortilla, colillas, largos sedales, diminutos anzuelos… y hasta plásticos de procedencia bien conocida.
Otros, al grito de “la playa es para todos” introducen a sus niños hasta las toallas de los pacíficos pobladores naturales de la cala, metiéndoles sus bollitos de la merienda por los oídos y sus lloros por el estómago…. para acabar vociferando eso de “¡niño, súbete el bañador que se te está viendo el culo!”, mirando a su alrededor para comprobar si su provocación ha tenido efecto alguno. ¿Por qué no dejan, al menos, disfrutar a sus hijos?
Las novicias de la playa, atraídas por el brillo de los penes al sol, se esconden tras sus gafas oscuras de “ojo de mosca” y murmuran al oído de sus parejas, con el sobresalto de los latidos acelerados de sus corazoncitos nada inocentes, áquello de: “¡uufff…por favor, qué horror..!”, dejando un resquicio del ojo abierto tras el hombro de su protectora pareja. A la caída del sol, su poblado vergel se abrirá para dejar paso al guardabosques que volverá a sembrar semillas de amor eterno. ¡Ay, niñitas inocentes que utilizáis el oro para convertirlo en piedra! ¡Utilizad otros lugares para ejecutar vuestros maléficos conjuros…!
Y por último están los que miran y no se dejan ver, los que tapan sus piernas, pechos y hasta rodillas con modernas fibras sintéticas que dejan pasar los rayos de sol tiñendo sus pelos de rubio. Esos que descubren lo que no son capaces de reconocer. Los que ven pero no quieren ampliar su horizonte, los que intuyen que podrían estar equivocados y no lo saben confirmar, los que no admiten que el hombre tiene instintos que no se pueden esconder…
Cuando la sombra del mirador cubre como una carpa la playa, las únicas que reciclan son las nuevas residentes de cuatro patas: las ratas.
Ambolo era un lugar tranquilo pero es preferible bajar en invierno, aunque haga frío.

[...] Desde Ambolo [...]
Ole poeta……
una pena, penita, pena….
Ya se acaba el verano y dará gusto poder ir y aparcar sin problema y disfrutar de la libertad de tomar el sol y nadar libre, sin ropa. De mis playas favoritas, aunque haga temporal, siempre está bonita.